Abrazando la verdad.

Entrevista: Héctor Alonso López

Hace unos cuantos años, un 26 de junio de 1990, me invitó a su programa de televisión un polémico periodista del estado Sucre, Luis Marcano Barrios, y en un fluido intercambio de preguntas y respuestas y de réplicas y contrarréplicas, sostuvimos este diálogo.

―Héctor Alonso López: En este momento, Acción Democrática está viviendo una circunstancia muy interesante dentro del contexto político venezolano; porque AD ha tenido una significación histórica, ya que fue el primer partido de masas que surgió en Venezuela; fue el partido que organizó al pueblo para luchas por sus reivindicaciones y por lograr convertirse en actor fundamental de su propia transformación. Por supuesto, lo que ocurre en AD crea natural expectativa en el país, porque lo que haga o deje de hacer tiene, de una u otra manera, consecuencias en toda la colectividad del país.

Estimo pertinente señalar que lo que está ocurriendo en AD es reflejo de una crisis histórica que vive nuestra sociedad. Somos instituciones que participamos en la vida en sociedad, y, después de un proceso de transformación muy importante que ha vivido Venezuela a lo largo de estos 32 años, se han producido desajustes porque, en primer término, el país se ha modernizado, ha cambiado en relación con el país donde nacimos como instrumento de redención; y por la otra parte, está la necesidad de que las instituciones políticas fueran alcanzando al país que hemos construido. ¿Qué ha ocurrido de verdad en AD y que ocurre hoy?

El partido que es expresión de nuestra sociedad ha estado imbuido de cambios generados por la dinámica social y económica.

Yo he dicho que hay un elemento muy importante a destacar para entender lo que está ocurriendo. Venezuela tuvo la suerte de que la naturaleza nos entregara petróleo, que ha sido desde su aparición el motor fundamental de nuestro desarrollo. Debemos recordar, sobre todo a la nueva generación de venezolanos, nacidos en la democracia, que el petróleo tiene más de 60 años de explotación; llegó un momento en que su precio era de 2 o 3 dólares el barril; ese era el precio que le colocaban las transnacionales. Con el tiempo, fuimos tomando decisiones que iban reivindicando para el Estado el control de este recurso fundamental, hasta que llegó un día, y quizás este ha sido uno de los errores que tenemos que rectificar, en que el valor del crudo llegó a costar 36 dólares. Esto provocó que no supiéramos hacer uso de ese ingreso súbito de riqueza inesperada.

Eso trajo como consecuencia un gran desajuste en el país y el surgimiento del facilismo en nuestra sociedad; porque se hacía dinero con mucha facilidad, y el valor trabajo, que es un elemento consustancial a la concreción de una sociedad justa, se puso a un lado, y se consolidó el facilismo, que fue resquebrajando valores morales y éticos de nuestra sociedad, y los partidos políticos fueron penetrados también por un elemento corruptor, que es el clientelismo, y el clientelismo provocó que los liderazgos naturales, que surgen de abajo hacia arriba, fueran sustituidos por el liderazgo producto de la dádiva, del beneficio personal, y entonces los agradecidos pasaron a ser líderes. Una nueva forma de hacer política, pero equivocada.

Todo esto trastocó a los partidos, no solo a Acción Democrática; lo que pasa es que en AD es más notorio porque nuestro partido es más grande, y las consecuencias de esta práctica tenían mayor influencia en el conglomerado social.

Todo este marco al que estoy haciendo referencia es para explicar lo que está ocurriendo en AD hoy. Yo hablo por AD porque es la organización que más conozco; pero sé que este es el reflejo de lo que está pasando a otras instituciones del país. Los que nos toca ahora es percatarnos de esos errores, de esas omisiones, y que tengamos claridad de que debemos entrar en esas rectificaciones que nos llevan a nuevos rumbos.

LMB: Hay algún agotamiento en las banderas de AD, lo cual resulta natural; ya que todo crecimiento genera crisis. ¿Cómo cree usted que pueda revitalizarse la organización?

HAL: Para mí, lo más importante no es lo que uno circunstancialmente pueda representar, porque yo tengo la convicción de que los hombres somos circunstancias y las instituciones son permanentes. El destino de Acción Democrática está por encima de cualquier aspiración, por muy legítima, que yo pudiera tener. Sin embargo, uno parte de las circunstancias que hoy caracterizan al partido. Yo en este momento me siento con la inmensa responsabilidad de ser uno de los dirigentes de las nuevas generaciones de AD, de lo que podemos llamar ‗generación emergente‘, que, producto de más de 26 años de lucha continua que son más de la mitad de mi vida, me han permitido conocer a Venezuela, sus sueños y sus angustias. Por supuesto que el destino es una preocupación lógica, porque el partido se ha convertido en nuestra propia vida; pero yo estoy convencido de que AD va a encontrar ese rumbo porque aquí hay una generación que se preparó para interpretar esos nuevos tiempos y esas nuevas realidades. No nos van a faltar el coraje ni la audacia para estar a tono con el momento histórico que vive el país. Decía en una oportunidad Ramón J. Velásquez, un historiador muy importante de la Venezuela contemporánea, que los ciclos históricos de Venezuela sufren mutaciones cada 30 años. Precisamente, estos 30 años de la democracia, y aquí tiene que producirse un cambio muy importante y ese cambio tiene que seguirlo produciendo AD; pero AD no lo puede generar si se sigue moviendo en los parámetros de conducta que se han venido utilizando en los últimos tiempos, caracterizados por los siguientes elementos: AD, desde el punto de vista organizacional, es bueno decirlo, es el primer partido político de Venezuela, y cuando AD se creó como partido, estaban de moda los partidos socialistas y comunistas de la Europa oriental; entonces lo que hace AD es calcar los moldes estalinistas de esos partidos. Nosotros practicamos lo que se denomina el ‗centralismo democrático‘, que no era otra cosa que la toma de decisiones de arriba hacia abajo; de manera vertical, se aplicaban las decisiones que se tomaban. Como la sociedad ha abierto las compuertas, exigiendo mayor participación y una mayor democratización, lo lógico es que ahora el partido cambie la relación de la organización para acoplarnos a la sociedad civil que comienza a organizarse y a tener presencia como un elemento consustancial a la propia realización de las organizaciones políticas. Por eso es que he tomado la decisión de entrar en ese proceso electoral, en un rol protagónico; no porque así lo haya querido; porque en definitiva, tengo la convicción de que uno llega no solo adonde uno quiere, sino adonde los demás lo permitan. Uno es la respuesta de un colectivo, y he entendido que me ha llegado el momento histórico de asumir una posición de avanzada en el partido, y por eso voy a aspirar a la Secretaría General Nacional de Acción Democrática, porque ese es el instrumento y la herramienta para que nosotros podamos iniciar una política que le permita a AD incrustarse en todo el entramado social venezolano.

AD no puede permanecer desconectado de los empresarios y comerciantes progresistas, de los trabajadores, de los gremios profesionales, de los campesinos, de la juventud… No podemos aislarnos de los factores que son la razón de ser de nuestra acción en la sociedad; pero, por otra parte, sabiendo que somos partido de gobierno, tenemos que asumir el rol de verdaderos y actualizados conductores del país. En los últimos tiempos, de las elecciones de 1988 para acá, yo he tenido la angustia de que muchos dirigentes no han interpretado el mandato que recibimos del pueblo para gobernarlo, y los compañeros de pronto, frente a una medida que resulta impopular circunstancialmente –las medidas que CAP por imperativo histórico ha tenido que tomar–, no la defienden porque genera impopularidad. Claro que lo único que jamás puede dejarse de asimilar es que cuando a uno se le entrega una responsabilidad tiene que cumplirla, sin pensar en la popularidad o no, si se está cumpliendo con el mandato confiado.

LMB: ¿Usted está haciendo alusión al aumento de la gasolina, por ejemplo?

HAL: Pudiera ser. Sobre ese particular hay algo importante que decir. Yo conozco el censo automovilístico de este país. Las dos terceras partes de los venezolanos no tienen vehículo y resulta que en Venezuela estamos vendiendo la gasolina más barata del mundo. Esto significa que los beneficiarios no son la mayoría de la población.

Aquí hay gente que podemos pagarla a un precio mayor y resulta que se nos vende a un precio igual a todos los estratos de la población. Tanto al que tiene más recursos económicos como a los que poseen menor cuantía, con lo cual se mantiene una injusta situación de privilegio.

LMB: ¿No contrasta su afirmación con los brotes de violencia que ha habido durante los últimos días?

HAL: Yo esa consecuencia tengo que evaluarla como dirigente del partido y del Gobierno. Yo estimo que CAP ha sido prudente en no tomar esa decisión ahorita; pero el político que tenga sentido de responsabilidad y les diga a los venezolanos

que nosotros vamos a tener una comida barata les está mintiendo. El aumento de la gasolina vendrá. El problema no es la gasolina, el problema es de pan.

LMB: ¿No sería conveniente una mejora en los salarios?

HAL: Claro, el problema es que nosotros no podemos seguir creyendo que Venezuela se pueda seguir construyendo sobre el artificio del subsidio. Nosotros tenemos una gasolina subsidiada, con lo cual el rico recibe más subsidio del Estado que el pobre que no tiene vehículo, y asimismo te pudiera decir en otros rubros. Los necesitados requieren el transporte colectivo. Lo que hay que hacer es darle un buen servicio a la colectividad para que, en caso de que se produzca un aumento en el precio de la gasolina, esa persona pobre, si hablamos de justicia social, pueda recibir un subsidio directo, con lo cual se busca un efecto directo muy importante mayor, o mantener en niveles deseables el poder adquisitivo de los más desposeídos. Y por otra parte, por tener gasolina barata, no hemos desarrollado una conciencia conservacionista. Cuánto nos ahorraríamos en enfermedades por descontaminar nuestras ciudades y qué tanto daño nos hace sin darnos cuenta.

LMB: ¿Cuál debe ser el parámetro para fijarle el precio a la gasolina? Se ha dicho que será similar al de Estados Unidos, pero es bueno considerar que cualquier obrero o empleado norteamericano gana mucho más que un venezolano.

HAL: Aquí, más con afán alarmista y distorsionador, se ha venido diciendo que nosotros queremos colocar el precio del combustible al nivel del mercado internacional; lo cual no es cierto. Lo que sí intentamos es acercarnos al precio del valor de exportación, que es máximo de 6 bolívares el litro. Lo que pasa es que en Estados Unidos un galón cuesta más de 100 bolívares y en cualquier parte del mundo, en Curazao, por ejemplo, un tanque se llena con 700 bolívares o más.

Lo trascendente es que nosotros vayamos racionalizando nuestra economía y que vayamos desechando subsidios y establezcamos una política arancelaria que nos sirva para proteger la ineficiencia de nuestra industria, como ha ocurrido hasta ahora. Aquí nadie protesta porque el Estado les da subsidios a los ricos por ser ineficientes, pero como el facilismo es una nueva manera de ser nacional, a muchos les importa un bledo que regalemos la gasolina y que los ricos sí puedan ser más ricos con subsidios del Estado y con ganancias exorbitantes, sin darnos cuenta de que el petróleo algún día se nos acabará o tendremos que importar gasolina, y ya veremos cuánto nos va a terminar costando. Estamos obligados a desarrollar políticas compensatorias desde el punto de vista social. Tenemos que aumentar los salarios de los trabajadores; porque la disminución del poder adquisitivo ha sido una de las más dramáticas que en Venezuela se han producido. Tú debes saber que en Venezuela –y esa ha sido una de las consecuencias de los peores errorescometidos– el ingreso per cápita de los venezolanos es hoy igual al de hace 20 años, después de 32 años de democracia.

LMB: Coincido con usted en la necesidad de crear una conciencia conservacionista, pero insisto: ¿por qué se va a aumentar el precio de la gasolina si está bajando el precio del petróleo? En cuanto a la conservación, ¿ese será otro aspecto a considerar por los nuevos esquemas de AD?

HAL: Debo señalar, en primer término, que nuestros gobiernos desgraciadamente les han imprimido un carácter demagógico a muchas de sus conductas. Una de ellas es no colocarle el precio justo a la gasolina, el que le corresponde a su verdadero valor de producción. Resulta que hoy tenemos gasolina barata, y si cualquiera de nosotros dice que vamos a aumentar el precio de la gasolina, entonces uno es impopular y se le viene el mundo encima; porque es una bandera fácil de explotar. Pero nadie dice que si seguimos despilfarrando nuestros recursos naturales no renovables, eso servirá para traer y comprar todo desde afuera y no seremos productores de lo que necesitamos y que sea producto de nuestro propio esfuerzo. Eso es facilismo y relajación de principios y valores, que nos aleja cada vez más de ser dueños de nuestro propio destino, pues el destino muchos creen que vino junto a ese regalo de la naturaleza. Pero es irresponsable que los políticos y los venezolanos no nos hayamos dado cuenta de que la Patria no solo la conformamos los que vivimos hoy, sino habrá quienes como generaciones nos sucedan en la construcción de ese destino.

LMB: ¿Por qué no podemos tener gasolina barata, si esta es un don de la naturaleza y los italianos y los franceses sí pueden tomar vino a bajo precio?

HAL: La gasolina no es un don de la naturaleza, es un derivado de un regalo de la naturaleza; la gasolina hay que producirla y ella tiene costo y tiene valor comercial y puede ser generadora de divisas, y si no la tuviéramos tendríamos que buscarla por otras vías. Para hacer gasolina se requieren hombres y tecnología, se requieren horas de trabajo, y porque Dios nos la dio la botamos. Es decir, por no sudar por ella, eso nos da el derecho a regalarla, para pasear, para ir a la peluquería, para ir a parrandear. Dar vueltas hasta que nos cansemos hablando pistoladas.

El vino es otra cosa, porque el petróleo es un recurso natural no renovable, se agota, se extingue y no se puede sembrar; mientras que en esos países sí se pueden sembrar y reproducir los viñedos. Pero resulta que si los venezolanos no nos percatamos y seguimos malbaratando la gasolina, va a llegar el momento en que toda la producción de petróleo la vamos a tener que consumir en gasolina para abastecer al país. Si nosotros lo que estamos utilizando o inutilizando mal, gracias al despilfarro por el subsidio que recibimos, lo estuviéramos utilizando en divisas en cantidades importantes, estas nos permitirían afrontar los problemas que temenos de servicios públicos, para darles crédito oportuno a los campesinos, a la industria, o para desarrollar y ampliar las posibilidades de educación para las grandes mayorías. Pero eso no se le dice al pueblo. Solo dicen que si somos dueños del petróleo tenemos derecho a gasolina barata. Pero nadie se pregunta a sí mismo: ‗¿Por qué somos egoístas con los que vienen detrás de nosotros que les despilfarramos los recursos que requerirían para tener un país desarrollado como lo merecen?‖. Es el egoísmo el que está privando.

LMB: Se ha afirmado que este aumento se hace para cubrir el déficit fiscal…

HAL: No es cierto; porque hasta donde yo conozco, el presidente Pérez nos planteó que íbamos a aumentar la gasolina y lo que obtengamos por el concepto de eliminación del subsidio nos servirá para cubrir los gastos de inversión de una ley de vialidad que vamos a llevar al Congreso Nacional. Eso significaría una inversión de unos 40 mil millones de bolívares, que nos pondría en una situación radicalmente distinta de la que ahora estamos en relación con la producción de alimentos; ya que en gran cantidad de ocasiones se pierden las cosechas porque no hay buenas vías de comunicación entre los sectores de la producción y la comercialización. Y lo otro es cómo se crearían fuentes de empleos por miles construyendo carreteras secundarias, carreteras rurales y autopistas, que significaran mejoras para muchas familias, en vez de favorecer a los pocos que tenemos vehículos.

En cuanto a lo otro de tu pregunta, yo lo que aspiro es que AD sea una organización que tenga continuidad histórica con los ideales de nuestro origen.

LMB: ¿Un partido que no haga demagogia y diga que tiene ser aumentado el precio de la gasolina?

HAL: Yo sí creo eso. Yo no tengo temor en decirlo; porque estoy convencido de que la única manera de rescatar la credibilidad del pueblo es hablándole con sinceridad. Porque estoy seguro de que mañana o el próximo año el Gobierno tendrá que aumentar el precio de la gasolina para darle precio justo y que los venezolanos no sigamos despilfarrando un recurso que no es indispensable. Entonces, como esto queda grabado, prefiero que mañana nadie diga que yo, por hacer demagogia o por ganarme simpatías pasajeras, dije que la gasolina no debería ser aumentada quitándole paulatinamente el subsidio oneroso que hoy tiene y que les quita posibilidades de crecimiento y desarrollo a otras áreas o sectores del país y, fundamentalmente, a los más desposeídos. No puede hacerse de un solo golpe. Para llegar al tope que queremos, tenemos que irlo dosificando, tenemos tiempo para eso. Entonces, podemos ir aumentando unos céntimos cada mes y vamos compensando con aumentos salariales, con bonos de transporte y una política de transporte eficiente. En estos términos es que tenemos que hablar. Entonces, lo que yo quiero es un partido que le hable al pueblo con franqueza, que lo interprete, que le enseñe, que lo eduque, que le explique cómo y por qué tienen que ser las cosas. Nuestro partido está mudo y cuando habla es para criticar al Gobierno, que es nuestro.

LMB: Eso pareciera un mal generalizado en los partidos políticos, que han puesto de lado su función pedagógica para convertirse en simples maquinarias electorales…

HAL: Es verdad, hay una obsesión electoralista. Lo importante es ganar las elecciones. Un ejemplo de esta forma de actuar es la actitud asumida ante el país por Eduardo Fernández, quien acaba de regresar de México. A su regreso, dio unas declaraciones sobre la economía social de mercado y sobre una serie de definiciones en política económica. Es decir, vino exaltando lo que en México está ocurriendo. En ese país se está recuperando la economía, como ocurre en España. Y resulta que en Venezuela se está aplicando el mismo recetario o parecido al de México. En pocas palabras, Eduardo afirma que lo de México es extraordinario; lo malo es lo que se está haciendo aquí. Pero no dice que las medidas de ajustes que está aplicando el Gobierno sobre la economía son similares a las puestas en vigencia por el Estado mexicano desde hace nueve años. Digamos que aquí estamos en la etapa inicial del proceso que se registra en la nación azteca; lo cual demanda continuidad en los planes que estamos ejecutando y te afirmo una cosa: si el programa de ajustes que ha puesto en vigencia Carlos Andrés Pérez no tiene continuidad en el venidero período constitucional, el remedio será peor que la enfermedad; porque definitivamente la economía y la sociedad venezolana pueden colapsar. Ese es el reto fundamental que tiene el partido, y por eso yo quiero conducir al partido para que esté en sintonía con ese compromiso.

LMB: Ahora que usted menciona las relaciones partido-Gobierno, hay un reto muy importante para AD como partido político de futuro, que es auspiciar la regionalización, para no mencionar la mala palabra ‗federalismo‘, que ha sido mal entendida, sobre todo aquí en el estado Sucre…

HAL: Mira, yo conozco por suerte este estado. Lamentablemente, a esta región no se le ha percibido en sus verdaderas y exactas potencialidades. Lo primero es que tenemos que convencernos de que no podemos hacerle todo lo que quisiéramos de una sola vez; sino que tenemos que hacer lo que obligatoriamente nos corresponde como prioridad. Este es un estado con tres características fundamentales: es un estado turístico por excelencia, gracias a estos hermosos regalos de la naturaleza. Es un estado pesquero. La riqueza que tenemos en nuestros mares es tan inmensa, que además no tenemos que invertir mucho; pero no lo hemos sabido explotar con una política audaz y definida, y eso permitiría que muchos se incorporaran a esta industria para ser la gran industria pesada de la región. Y la otra es la agrícola.

Si nos dedicáramos a explotar en forma coherente y sistemática estas áreas del estado Sucre, él prosperaría, pero no se le ha dado continuidad a ninguna de esas políticas, como ha debido hacerse. Por eso yo tengo mucha confianza en el gobernador Eduardo Morales Gil, que conoce bien este estado; puede convertirse en la herramienta, en la palanca que defina definitivamente el perfil real del estado Sucre. Es posible que esto no sea alcanzable en solo tres años, pero si él le define rumbos definitivos, es posible que con una política orgánica y coherente en el tiempo, el estado Sucre pueda ser uno de los estados más importantes de Venezuela, aunque también es importante afirmar que los propios pueblos tienen que quitarse ciertos pesimismos y complejos creados. A la gente de este estado se le viene diciendo que este es un estado marginal; que es uno de los estados más deprimidos económicamente del país, y yo les digo a los sucrenses que no permitan que se lo sigan diciendo aun cuando sea verdad; ustedes tienen que asumir el reto de lograr su desarrollo, con las potencialidades y la fuerza que hay en el estado, con un gran contingente de nuevas generaciones que están dispuestas a ofrecer lo mejor de sus esfuerzos para impulsar esta región.

Y por otra parte, en relación con tu pregunta sobre la regionalización o, si queremos, lo que tú llamas u otros llaman ‗federalismo‘… Esta es la gran revolución del tiempo por venir. La desconcentración del Estado todopoderoso nacional permitirá que las regiones sean dueñas de su propio destino. Ya no tendrán que preocuparse de si el Gobierno Nacional quiere o no a su gobernador, serán ustedes de acuerdo con lo que él sea capaz de hacer o dejar de hacer los que tendrán su destino en sus manos. Aquí vendrá una competencia positiva entre los gobernadores, para demostrarles a los pueblos quién lo hace mejor, y seguro estoy de que de allí saldrán los futuros conductores de la Patria que ahora comienza a nacer”.

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